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Papagamer

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Los jubilados británicos abandonan la Costa del Sol "en masa" por las reglas de inmigración que impone el brexit [192]

  1. #39 Claro que es xenofobia. #39
  1. #39 Por supuesto que es xenofobia. El artículo y los comentarios despertaron ese recuerdo. Un saludo. #36
  1. Mi tío Paco, hermano de mi abuela materna y un franquista de cuidado, un día trataba de explicarme qué era el patriotismo. Yo le miré con desgana. Eres un rojeras, me decía: Pero ¿a que cuando ves a un inglés te da rabia? Pues eso, sobrino, es el patriotismo.

Cromos de fútbol premetrosexual Vol.1 [100]

  1. Coño, ¡Longshot!  media

Manuel Reguero, presidente del Colegio de Geólogos: “Algunos periodistas hacen preguntas de niños” [172]

  1. Karl Kraus decía que el periodismo es no tener una idea y expresarla. Esto se puede entender de dos maneras. En cualquier caso, el periodista no pregunta para sí mismo, sino para el lector o la audiencia. Muchas veces las preguntas más sencillas, esas que en entrevistas y ruedas de prensa se suelen pasar por alto, pueden llegar a ser muy reveladoras. Al periodista no le preocupa su mala fama. No en vano, antañazo, se acuñó la famosa frase: "No le digas a mi madre que soy periodista, que ella piensa que soy pianista en un burdel".

El 30% de los británicos lava las sábanas una vez al año o menos [191]

  1. ¿Y qué hacen cuando se levantan? ¿Se quitan las sabanas como el papel de una magdalena?

El Gobierno vasco quiere dejar de añadir fluor al agua corriente [111]

  1. Un comunista jamás beberá agua: www.youtube.com/watch?v=Si8VHlduhJQ

5 razones para volver a «Deadwood» (HBO, 2004-2006) [25]

  1. Ahí va una:

    La forma de pronunciar "cocksucker" de Ian McShane.

“Dark City” tendrá su propia serie de televisión [71]

  1. El final de Dark city recuerda a muchas conclusiones de la sci-fi europea que gustaban de la puesta en abismo (mise en abîme), similares a los planteamientos de revistas como Metal Hurlant, 1984 o Cimoc. La vi en su estreno y es de esas películas que prefiero no revisitar. Y aún menos en una serie. A mí me recuerda mucho a Lemmy contra Alphaville, que es más una serie negra que un relato de ciencia ficción. Por mi parte, sería más partidario (je,je) de hacer adaptaciones de Druuna o La superviviente. No, en serio, ¿por qué a nadie se le ha ocurrido adaptar El último recreo, de Trillo y Altuna.

Nuevos detalles del caso Titella relacionan al Alcalde de Madrid con Jose Luis Moreno y el supuesto pago de comisiones [65]

  1. #44 Tiene razón, el comentario no es gracioso ni original. He bajado a pasear al perro, he vuelto y me he encontrado su respuesta. Y me he alegrado. No me me molesta que me lo indique, aunque tiene gracia que yo haya lanzado el palo y usted rápidamente haya ido a por él. Se ve que usted es más conductista que yo. Lea, por favor, a Konrad Lorenz o a Desmond Morris. Tal vez así deje de salivar cada vez que en estos pagos se menciona a la conspicua Ayuso. En cualquier caso, si mi desafortunado comentario ha servido para algo, albricias traigo, pues he conseguido el vano propósito de agriarle esta calurosa tarde.
  1. Carapolla, no: comepollas.

Incluso los expertos no tienen explicación para el milagro de la vacunación española [GER] [409]

  1. Leyendo Serotonina, de Houelllebecq, he llegado a pensar que, en cierta forma, el milagro español de las vacunas tiene mucho que ver con la entrada tardía de España en el pensamiento posmoderno, que ha sido caldo de cultivo para las pseudociencias y toda tipo de monsergas espirituales. Mientras Francia y Alemania, con sus asentados sistemas políticos, ya empezaban a finales de los setenta a coquetear con toda la quincalla del new age, nuestro atraso político y cultural tal vez nos haya protegido de ciertas supersticiones. ¿Cómo explicar además el desinterés general hacia el catolicismo que ha ido cundiendo estos últimos cuarenta años? La famosa fe del carbonero ya no es hacia el cura, sino hacia el médico, el único de las fuerzas vivas ancestrales que aún respetamos.

¿Cómo llegamos al mando actual de consola? Todas sus innovaciones y quién las inventó [23]

  1. Cuando adquirí mi primer PC, heredé los vicios que adquirí durante la época de los microordenadores. Como los joysticks, que así se llamaban entonces, eran una puta mierda, muchos nos acostumbramos a jugar con teclas, con el famoso esquema QAOP Space Enter. Recuerdo que un compañero de universidad ya empleaba el esquema WASD y ratón cuando competíamos a Duke Nukem 3D. Sin embargo, yo no me acostumbraba a manejarlo de ese modo. No obstante, hice un importante descubrimiento en ese juego. Si jugaba con teclas, solo tenía que apuntar en horizontal. El juego autoapuntaba en el eje vertical, con lo que mi precisión era devastadora. Jamás he sido tan mortífero en un shooter en primera persona. Pregunto: ¿era esta una característica común en los juegos en pseudo 3D?

The Great Escape (Ocean Software, 1986) [57]

  1. En cierta manera, era un survival horror para un niño de diez años. Los momentos en que aparecía el comandante del campo de concentración y te pillaba en el interior de las oficina eran terroríficos. Un juego difícil, pero muy absorbente. Los mismos programadores se superaron con Where the time stood still, uno de los mejores juegos del Spectrum 128k.

    www.youtube.com/watch?v=qz_JWTNHwiM

No hay tintes homófobos, son los videojuegos [246]

  1. ¡Daño cerebral! ¡Permanente!

    www.youtube.com/watch?v=hYNcJj2QDhk

Castells saca adelante su ley de universidades, que condena al cierre a 1 de cada 3 centros privados [78]

  1. La Universidad Europea de Madrid... Aunque obtuve sendas becas para estudiar Periodismo en Navarra y en la Europea -que ese año empezaba, por cierto-, mi madre estaba demasiado enferma para irme fuera de Madrid. Al final me decidí por la segunda, pero no tardé en arrepentirme. Las alarmas sonaron a las dos semanas de empezar las clases, cuando la profesora de Lengua -una mujer inteligente y ahora que lo pienso también lesbiana- nos puso un examen sorpresa fuera de temario. Solo había una pregunta: la economía del lenguaje. La gente resoplaba y se indignaba porque aquello, según ellos, no tenía ningún sentido. Y claro que lo tenía. Todos suspendieron; yo saqué un ocho. Al acercarme a la mesa para recogerlo, la profesora, con una sonrisa que no olvidaré, me dijo: "Lárgate de aquí". Fue entonces cuando comprendí que mis primeras impresiones de esas dos semanas no eran infundadas ante la profusión de barbours, camisas de Polo y camisetas de Padel Lobb. Hasta los que gastaban pinta de macarrilla rebelde también tenían ese tono de voz entre necio y episcopal. Por supuesto, los chicos querían ser corresponsal de guerra; las chicas, presentadoras. Al cabo de los dos años, pese a mis excelentes resultados académicos, el decano, José Antonio Galdón, me dijo que no podían renovarme la beca. El mismo tipo que se paso el primer curso en la asignatura de Documentación -la que más créditos tenía- hablándonos de sus supuestos logros y de cómo él fue ¡el único! que había predicho la caída de la Unión Soviética. No se podía ser más vago y camastrón, pero lo que más me molestaba fue el aprobado general que anunció el primer día y la ausencia de exámenes. La gente estaba encantada de no aprender, pese a sufrir cuatro días a la semana sus peroratas a mayor gloria de sí mismo. No voy a mentir, las instalaciones eran increíbles y algunos profesores eran buenos, como José Antonio Martínez Vega, de Redacción Periodística, o Guiomar, de Tecnología de la Información Escrita. En general, sentía que aquello era una suerte de Bachillerato extendido y que debía buscarme la vida por otros medios. En mi clase estaba Cuchy, la hija de Florentino Pérez; Joaquín Prat, hijo del presentador de El precio justo, un gilipollas con galones que gustaba de interrumpir las clases con sus bromas de extrema derecha. Mucha pasta, sí, pero poca vocación. El señor Galdón, que además era del opus, me lo puso fácil. Terminé el primer ciclo y me pasé a la Complutense. Qué a gusto me he quedado, oiga.

El agricultor de Lavapiés que ha donado 15.000 kilos de comida en pandemia y que lo ha perdido todo en un incendio [119]

  1. #116 Entonces nos conocemos seguro. No es que fuera un habitual de las noches del Candela, pero recuerdo que las juergas allí eran memorables. Además, yo vivía en el número 3 de la calle Olivar, así que imagínate... Imagino que parabas por Er Güishi, el Travelling, La Mina... Joder, qué viejo me siento.
  1. #93 Seguro que de vista nos conocemos. Incluso puede que nos hayamos tomado una cerveza en el Travelling, La Mancha o el Automático. Un abrazo.
  1. #38 Eso por descontado.
  1. Conozco a Usman desde hace casi quince años. Un hombre trabajador, inteligente y bondadoso. Tenemos amigos comunes desde que yo vivía en Lavapiés, los mismos que seguramente le echarán una mano. Ya no vivo allí, pero echo de menos su ambiente, aunque dicen que se ha gentrificado. En cualquier caso, este hombre es español, un español de bien (como diría el pequeño Iznogoud) y una persona que merece toda mi admiración. En la foto, Usman posa junto a la puerta de La Pianola, en la calle de la Fe, otrora conocido como Er Güishi.
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