edición general
  1. @ailian Hay algo muy erótico en estar con alguien por primera vez y sonreírte internamente cuando echa mano al cierre del sujetador porque asumes que le va a costar desabrocharlo y que, en vez de eso, te lo desabroche sin apenas haberlo tocado, con un gesto elegantísimo, y que te mire con una sonrisita maliciosa y te diga al oído "lo siento, soy un experto".   media
  1. @Artificio

    Si algún día llego a director de pornografia femenina, me lo apunto para decirlo a los guionistas.

    @ailian
  2. @Artificio bueno, a ver si ahora va a resultar que las presillas son tecnología de última generación.

    @ailian En la edad media sí que había que ser cerrajero para abrir los cinturones de castidad, que te cuente @Ripio que fue gran inquisidor.
    1. @DavidElNoHomo Eso explícaselo a @ailian que a mí no me hace falta. Pero desde luego lo que es obvio es que su mística sí que tienen, si por cada maestro en el arte de desabrochar sujetadores que te encuentras hay como cinco que miran y tocan los enganches como si se tratase del puñetero cubo de Hellraiser xD
    2. @Artificio @DavidElNoHomo En nuestro descargo, en ese momento todas nuestras neuronas han migrado más allá del ombligo.
  3. @Artificio
    - ¿Dónde has aprendido a desabrocharlo con tanta elegancia?
    - Poniéndolos a secar en el tendal.
    @ailian
    1. @Rufusan Toda práctica es válida. Dar cera, pulir cera.

      @ailian Yo también he estado en esa tesitura muchas veces y aun en semejante trance sigo siendo razonablemente capaz de maniobrar cinturones, botones y cremalleras de todo tipo. Razonablemente xD
  4. @Artificio xD xD xD

    Pues ahí se ve que cada persona es un mundo. A mi no me gusta desvestir a nadie, como mismo tampoco me gusta que nadie me desvista a mí. Quiero decir, como decisión unilateral. Otra cosa es "ayudar" a que el otro se desvista, o que haya una exhortación explícita de una de las partes, casos estos últimos en los que queda patente la iniciativa y el deseo de quitarse la prenda por parte de quien lo hace. Cuando es la otra persona la que se desnuda, no queda la sombra de alguna posible duda sobre si quería realmente desnudarse. Y al mismo tiempo es una forma de reforzar la comunicación no verbal: si las cosas están saliendo como deberían estar saliendo, entonces un gesto mínimo será suficiente para que el otro entienda que quieres que se quite una prenda, y para que lo haga sin vacilar. Y entonces suele haber una retroalimentación, que también puede ser no verbal, en la que uno acompaña o ayuda ese gesto del otro de desnudarse. O en cambio también puede ser verbal: uno puede pedirlo o simplemente exhortar al otro a que lo haga, y el acto de decirlo o escucharlo también puede disfrutarse.

    (sigue)
    1. @Odradek Hay muchas maneras de sugerirlo, expresarlo y hacer de ello un acto común. Para mi gusto personal, y subrayo lo de personal, suelen ser más placenteras estas variantes en las que desvertirse es algo que se hace entre los dos, que en la que es uno quien se lo hace al otro. Pero al mismo tiempo, si hay una buena comunicación, no tiene que haber reglas estrictas, y desvestir al otro tomando para sí el papel activo también puede estar muy bien, siempre que el otro esté también metido en el papel de sujeto pasivo. Ahora, esto ultimo está para mí más bien en la sección de "cosas menos rutinarias" y exige mayor atención, mayor confianza, así como que el momento y el ánimo sean los adecuados. Se "fluye" menos y el riesgo de que no salga bien es mayor. Pero para alternar está bien. Y alternar es bueno, si se hace por diversión y no por "miedo a la rutina". Que "la rutina" esté bien y sea satisfactoria, creo que es la mejor base para experimentar.

      PS/ Cerrando el círculo y volviendo a tu nota, no basta con "saberlo hacer" también hace falta que el otro quiera "que uno lo sepa hacer". Me expreso mal, pero sé que me entiendes. xD

      @Artificio
      1. @Odradek Respuesta corta: totalmente de acuerdo y por supuesto.

        Respuesta larga: para mí la intimidad compartida nunca puede ser algo unilateral, tiene que ser algo recíproco y compartido. Siempre consentido: no importa si el consentimiento ocurre de manera orgánica y, como tú dices, fluida o si es algo previamente acordado que, sin embargo, sigue siendo fluido mientras dure el intercambio, y estando sujeto a ciertas reglas (como un código que te permite avisar a tu pareja de que no quieres continuar). Digo esto porque no hay que olvidar que hay malas gentes que se meten en ciertos nichos sexuales para poder abusar de otras personas bajo ciertos pretextos, por ejemplo: supuestos dominantes que se refugian en las conversaciones y consentimientos previos para más adelante ignorar a una pareja que quiere parar. Esto podría ser abuso o violación.

        No importa que el consentimiento sea verbal, no verbal, implícito o explícito: lo que importa es que lo haya y que esté claro. Esto depende un poco del nivel de confianza o de conexión de una pareja. Hay gente que apenas se conoce y se entiende con una mirada y parejas de años que necesitan verbalizarlo todo por si acaso. ->
      2. @Artificio @Odradek

        Es cierto que cada persona es un mundo, y lo interesante es, al menos en mi experiencia, que aunque yo siga siendo la misma, la intimidad con cada una de mis parejas siempre ha sido distinta. Salvo casos que personalmente encuentro indeseables (es decir, personas a las que les importa un carajo el bienestar y el placer de su pareja), suele haber un proceso de adaptación (que puede ser muy largo o muy corto), un mutuo amoldarse el uno al otro, un tanteo. Uno lanza sus pseudópodos en busca del otro para intentar encontrar pistas que apunten a la clase de amante que es y que arrojen así algo de luz sobre el nivel de compatibilidad y las posibles maneras de disfrutarse mutuamente sin que nadie esté incómodo ni con ansiedades. Las expectativas, propias y ajenas, sólo pueden traicionar al deseo y desmantelar el placer, físico o no.

        Entonces, y porque tendemos a negociar nuestros deseos en base a los de nuestra pareja, y viceversa, uno hace cosas con ciertas personas que no hace con otras; incluso puede que haya cosas que uno desearía hacer y que nunca va a poder hacer en su vida porque no va a encontrar a alguien con quien poder hacerlas. ->
      3. @Artificio @Odradek

        No sé apenas nada sobre los rollos de una noche porque, aunque he tenido alguno, ese alguno me bastó para comprender que ese tipo de intimidad no me aportaba lo que necesitaba. Así que lo cierto es que tengo muy poca idea de cómo se establecen dinámicas en ese tipo de relación: la intimidad, los límites, la confianza, no sé bien cómo rula todo eso en una relación esporádica que puede ocurrir una única vez y nunca más. Así que cuando hablo de intimidad no hablo de relaciones esporádicas, sino de relaciones con niveles muy altos de intimidad y de conexión.

        Mi nota era algo ambigua, supongo, porque no daba ningún contexto.

        Claro; si yo hablo de algo que me parece erótico, ese algo no necesariamente tiene que ocurrir en un contexto de intimidad y complicidad sexual. Pero en este caso así era, y realmente para mí lo más erótico no era la acción en sí, que era algo que iba a ocurrir de una manera o de otra, sino la sorpresa genuina de lo inesperado; el haber prejuzgado a alguien y que ese alguien me hubiera sacado de mi error con semejante lección de estilo pues me conquistó, qué puedo decir, una no razona estas cosas xD ->
    2. @Odradek yo lo veo/siento como tú, de hecho si alguien automáticamente me pone en el lugar del "sujeto-objeto" pasivo y se lanza a desnudarme sin hablarlo tantearlo me da grimilla, ¡qué bien lo has expresado en palabras!.

      @Odradek @Artificio

    menéame