Cultura y divulgación

Peripecias de un átomo de carbono

El autor podría haberse remontado al nacimiento de ése átomo, muy probablemente algunos miles de millones de años atrás, cuando en el núcleo de una estrella mediocre, perdida en algún brazo espiral de la Vía Láctea, tres átomos de helio decidieron hacerse amigos y fundirse en un nuevo y más estable átomo de carbono. Pero aún no era un átomo completo, sino que necesitaba sus doce queridos electrones e irse a tierras más frescas. Eso no tardó mucho en llegar, ya que junto a él, algunos trillones de átomos de carbono se crearon en ese flash que destruyó la estrella progenitora. En su escapada, tuvieron tiempo de agenciarse doce electrones para convertirse en un nuevo y reluciente átomo de carbono-12, y se adentraron en el espacio interestelar.

Quizá algunas toneladas de esos átomos se unieron para formar un aglomerado amorfo de carbono, nitrógeno, oxígeno y otros elementos que empezó a viajar durante algunos cientos de millones de años, cuando fue atrapado por la gravedad de una inmensa nube molecular que iba a su vez paseando tranquilamente por la periferia galáctica. En algún momento, una perturbación gravitacional hizo que parte de esa nube empezase a condensarse, yéndose gran parte del hidrógeno al centro de la perturbación y quedando una buena cantidad de basura en los alrededores. Ése átomo seguía por ahí, junto con los exiliados de la explosión, y terminó dando vueltas en un disco de acreción, que terminó dando lugar a un planeta rocoso medio, en la vencidad de una estrella común de segunda mano. Finalmente el átomo terminó incrustado en el manto de ese planeta, donde el calor de las reacciones nucleares de primos lejanos (uranio, torio, plutonio) empezó a crear corrientes de convección, y en uno de esos ciclos salió a la superficie. Se asoció con tres oxígenos y un calcio que pasaba por allí, hasta que con el andar de los milenios, fue sacado a la luz por el hombre de Levi.

Y después de algunos millones de años de peripecias, saltando de molécula de glucosa a ácido láctico, luego a CO2 (contribuyendo a reflejar los rayos infrarrojos emitidos por la Tierra y calentando un poquito su superficie), escapará al espacio exterior donde permanecerá otros miles de millones de años, cuando el viento solar provocado por el Sol hinchándose en gigante roja le envíe un protón de suficiente energía para transmutarlo a otra cosa.

Tonto el que lo lea. Tonto el que lo escribe.

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