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Asignación de palabras a colores [ENG]

Ninguna lengua tiene palabras para todos los azules de un mar agitado por el viento o los verdes y dorados de un prado de flores silvestres a finales de verano. A nivel mundial, las distintas lenguas han dividido el mundo del color utilizando su propio conjunto de etiquetas, desde unas pocas hasta docenas. Se ha estudiado durante mucho tiempo la forma en que los seres humanos han hecho esto -asignar un vocabulario finito a la multitud de colores perceptibles- y han surgido patrones consistentes, incluso en lenguas y culturas muy divergentes.

| etiquetas: palabras , colores , colin twomey , lenguaje
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Investigadores dirigidos por el postdoctorado Colin Twomey y el profesor Joshua Plotkin han desarrollado un algoritmo que permite inferir las necesidades comunicativas que las distintas comunidades lingüísticas atribuyen a los colores.

Ninguna lengua tiene palabras para todos los azules de un mar agitado por el viento o los verdes y dorados de un prado de flores silvestres a finales de verano. A nivel mundial, las distintas lenguas han dividido el mundo del color utilizando su propio conjunto de etiquetas, desde unas pocas hasta docenas.

Se ha estudiado durante mucho tiempo la forma en que los seres humanos han hecho esto -asignar un vocabulario finito a la multitud de colores perceptibles- y han surgido patrones consistentes, incluso en lenguas y culturas muy divergentes. Sin embargo, siguen existiendo ligeras diferencias entre las lenguas, y lo que se entiende menos es cómo las distintas necesidades comunicativas de las culturas locales impulsan esas diferencias. ¿Algunas culturas necesitan hablar de ciertos colores más que otras y cómo influye eso en su lenguaje?

En un nuevo estudio, los investigadores dirigidos por Colin Twomey, postdoctoral del programa MindCORE de Penn, y Joshua Plotkin, profesor del Departamento de Biología de la Facultad de Artes y Ciencias, abordan estas cuestiones, desarrollando un algoritmo capaz de inferir las necesidades comunicativas de una cultura -la necesidad imperiosa de hablar de ciertos colores- utilizando datos previamente recogidos de 130 lenguas distintas.

Sus resultados ponen de manifiesto que, efectivamente, las culturas de todo el mundo difieren en su necesidad de comunicarse sobre determinados colores. Sin embargo, en casi todas las lenguas se hace hincapié en la comunicación sobre los colores cálidos -rojos y amarillos- que se sabe que atraen la atención del ser humano y que se corresponden con los colores de las frutas maduras en la dieta de los primates.

El trabajo, una colaboración en

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Enlace al estudio (en inglés): www.pnas.org/content/118/39/e2109237118
Las naranjas fueron naranjas antes de ser naranjas ?
Margarita, está linda la mar...

menéame