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Cómo la revuelta escolar de Londres ha conseguido que casi 500 colegios prohíban llegar en coche

#51 No es comparable. Antes esa criminalidad de la jeringuilla no se metía con los críos.
La diferencia fundamental es que antes cualquiera que veía un problema echaba una mano. Todo el mundo estaba dispuesto a ayudar en una situación apurada.
Ahora la gente silba y mira para otro lado.

En esa época con seis años además de ir al colegio podías jugar toda la tarde en la calle. Ahora eso es imposible.
Y menos en una gran ciudad. A los padres les toca acompañar a los críos, trabajar los dos etc etc.
#99 Antes esa criminalidad de la jeringuilla no se metía con los críos.

Di que sí, es muy sano eso de clavarse una jeringuilla mientras juegas en un banco de arena. En el momento en que te juegas una enfermedad jugando en la arena porque un cabronazo ha dejado una jeringuilla, la criminalidad te afecta.

Antes había gente insolidaria como ahora. Lo que pasa es que no vivíamos en burbujas donde solo entraban la gente que conocíamos mucho. Y la gente no temía a los demás.

Como sociedad hemos perdido mucho, tenemos más miedo del otro que nunca, aunque jamás las calles han sido tan seguras, y eso se debe a mi entender por dos factores: la cultura del miedo (noticias exageradamente malas o catastróficas hasta la saciedad, porque los anunciantes venden más), una sociedad que cada vez se divierte más en casa: RRSS, plataformas de streaming; socializando menos con los demás.

Se ve al otro como enemigo.

Ahora puedes jugar toda la tarde en la calle, lo que pasa es que los padres sobreprotegen a los críos hasta la saciedad y eso es malo para ellos, no maduran, no se desarrollan social, ni afectivamente. Hay estudios que demuestran que los niños que juegan en la calle sin vigilancia, son más hábiles a la hora de resolver conflictos y tienen más imaginación. Hay psicólogos que incluso apuntan a que parte de la ansiedad que sufren ahora los niños tiene mucho que ver con el estar hipervigilados.

Cuando tenía 6 años y vivía en una ciudad, cerca de una de las principales avenidas, los sábados desaparecía después de comer para no aparecer hasta casi la hora de la cena. Vivía en el centro de la ciudad y no había ningún parque cerca, jugaba a la comba/goma/avión/pelota en la acera con otros niños de mi misma edad. No era la excepción, sino la regla. Y los padres también deberían darse cuenta de que antes que padres son personas, y que tienen que tener una vida más allá que la de ser padres. Entre otras cosas porque se educa primordialmente con el ejemplo.

#FreeAssange

menéame