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Jaime, un soldador que fabrica silla de ruedas para perros sin movilidad solo por generosidad

Qué grande este hombre. Aprovecho para contar otra pequeña historia.

En Birmania, como en otros muchos países con bajo nivel de vida, los animales son a menudo ignorados en el mejor de los casos. El año pasado junto al lago Inle vi a un perro que tenía las patas de atrás inutilizadas, posiblemente por un golpe en la médula espinal. En un rato de sufrimiento viendo cómo el perro no podía moverse vi cómo de un taller salía un hombre con un artilugio. Era un soporte con dos ruedas, con un arnés, parecido al del artículo. Se ve que llevaba tiempo fabricándolo y el perro merodeaba por allí, porque le daban de comer. Allí mismo el hombre colocó el arnés al perro, y empezó a ayudarle para que aprendiera a moverse. Es uno de los mejores recuerdos de Birmania que tengo.

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