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Theodor Morell, el médico que recetaba 28 pastillas diarias a Hitler

Morell, un hombre rudo, de tez siempre sudorosa, que sufría de halitosis y ancho de cuerpo, anotaba en su diario médico todas y cada una de las medicinas que suministraba a Hitler: entre las 28 pastillas que llegó a administrarle diariamente había vitaminas, sí, y drogas que bien le inyectaba o le recetaba vía oral. La lista es prolija: testosterona, cafeína, belladona, sulfinamida, anfetaminas, manzanilla, atropina, bromato de potasio, cocaína (en gotas para los ojos)… y así hasta más de setenta.

| etiquetas: theodor morell , médico , recetaba , pastillas , diarias , hitler
Seguro que la combinación de anfetaminas y opiáceos que se metían toda la cúpula del Reich tuvo algo que ver en que se comportasen como una panda de psicópatas asesinos
#1 Conozco un caso cercano tomando mas o menos eso, ritalin + oxy. Sin problema alguno ademas. La clave estara en las dosis, supongo.
#5 Ritalin no son anfetas. Dicen que es un estimulante "sin bajón". Respecto a la "Oxy", seguro que mola, pero prefiero hasta la abstinencia de la heroína parece llevadera.
#13 Yo probé una vez un speedball (opiáceo más coca) y me pareció una experiencia muy poco aportadora a nivel sensitivo, y muy dura para el corazón. Una cosa muy de autodestruirse. Imagino que las combinaciones de anfetas y opiáceos que le daban a éste debían de ser malísimas tb. #5
#17 Normalmente no se suelen consumir de manera simultanea. Usas unos para "subir", y otros para "dormir", lo que viene a ser un Michael Jacson, ...
#18 El concepto "speedball" hace referencia concreta al uso simultáneo. Viene en alguno de los libros del Escohotado
#1 o no. Yo creo que ya eran perturbados de antes.
#11 No los disculpo, esa gente no tiene exculpación alguna. Pero es probable que alguna de las decisiones que tomaron lo hicieran drogados
#6
#12 Hay un documental sobre eso: "Las drogas de Hitler" en traducción latina (Hitler el yonki, en traducción literal).
www.youtube.com/watch?time_continue=1&v=wU4Wz1xH_1Q&feature=em

#11 #6 #2 #3
#14 No sé si vi ese documental en concreto, pero recuerdo haber visto trozos de uno en que precisamente el hilo era ése. En esa época acababan de descubrir un montón de drogas que parecían mágicas, como las anfetas y los barbitúricos, y todavía no conocían bien los efectos secundarios, los efectos sobre el intelecto o los problemas de adicción.
#1 Dices bien cuando aseguras que eran psicópatas asesinos, mal cuando los disculpas diciendo que las drogas los hicieron así.
Alguna de cianuro le podía haber colado
#4 estoy de acuerdo. Pero si tuvieras un botón para producir la muerte de Hitler en el pasado, sin entrar en paradojas temporales, ten en cuenta que nadie de las personas nacidas posteriormente sería la misma persona (literalmente). Al cambiar un hecho puntual tan gordo se alterarían muchísimas cosas y los espermatozoides "elegidos" en las fecundaciones posteriores no serían los mismos...

Es un pensamiento perturbador. Nuestra existencia actual depende de que el pasado (todo él) sea tal cual fue.

Si no, habría otras personas.
#7 Ok. Elijo pastilla de cianuro.
#8 Mierda, con lo que me gusta la exploración espacial... Bueno, me reitero. PASTILLA DE CIANURO.
#9 afortunada o desafortunadamente no se puede comprobar mi teoría.
#7 toda la razón.

Y además, en caso de que fuera posible, debería decidir por todos los seres humanos presentes y a sabiendas de que mi propia existencia se esfumaría.

Aún así, quiero pensar que, como dice #8 también lo haría. Aunque quizás lo afirmo porque sé que no es posible. Habría que verse ante tamaña responsabilidad.

Un pensamiento perturbador, ciertamente.
#8 ¿Pero es que no has jugado al Command & Conquer Red Alert para saber que es una nefasta idea?
Pues mira, después de leer el último párrafo de la noticia he dejado volar mi imaginación y ahora no hay quien me saque de la fantasía en la que este médico convirtió a Hitler en un mermado politoxicómano, asolado por episodios de euforia descontrolada y otros de decaimiento abrumador, con la intención de sabotear desde dentro la causa nazi. Quién sabe qué hubiera sido del mundo con un Adolf en plenas facultades y no la versión maradoniana del Führer, chuflándose gotitas de farlopa en los ojos antes de meterse entre pecho ario y espalda un frikadellen de hormonas.
Pocas me parecen para la que liaron.
Os recomiendo el libro "Los últimos días de Hitler", de Hugh Trevor-Roper, en que se basa casi toda la información del artículo.
Nada como un buen subidón de anfetas para madar a 4 millones de soldados a invadir Rusia.
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