edición general
  1. Esta nueva normalidad social revela con toda pureza lo que ya era nuestra forma de vida, antes camuflada con los disfraces de la ilusión, de las oportunidades y las opciones. Sin amor, sin familia, sin amigos y sin poder apartarse de la colmena, la propensión marginal a la sorpresa tiende a cero. Trabajar y comprar, eso es todo. Produces y consumes.

    Bueno, no lo es todo. Luego te mueres.
  1. @kekobola Después de leer tu nota no sé si cortarme las venas o dejármelas largas.

    Personalmente he encontrado refugio en la creatividad. Estoy componiendo canciones, vuelvo a escribir, notas, de momento, que quizás vayan dando cuerpo a algo más grande y estructurado. La necesidad social es comunicar, y a falta de contacto directo una hoja de papel siempre está dispuesta a recibirte. Aunque sea virtual, en una pantalla, no sé.

    En estos momentos pienso en Cervantes escribiendo "El Quijote" en su cautiverio. Sin amor, sin familia, sin amigos...
    1. @kekobola trabajar para vivir, vivir para trabajar, trabajar para vivir, o no trabajar para vivir, seguramente haya más opciones, y puede que a alguien "aficionado al pensamiento transversal" (como diría que puede ser @ailian) no le cueste encontrarlas.

      Pero la cuestión es vivir tanto como se pueda por tanto como se pueda, en eso creo que no hay duda
    2. @kekobola Puede ser una sorpresa triste para muchos, para mi es una continuidad. Tengo pocos amigos, porque dudo que se puedan tener muchos amigos. Ahora no hago churrascadas con ellos. Pero echo partidas online. Antes pasaba las noches a solas, trabajando, estudiando, mis cosas, mis pasiones. Solo. Ahora también. Pero cada día desayuno con mi pareja. Antes también.
      Siempre he entendido que es importante tener momentos en solitario. El relleno artificial de humanos en mi vida era un producto más que me intentan vender. No lo quiero. No lo necesito.
      Echo de menos la playa. Conducir a una casa rural. Más campo. Comer con mis padres. Pero son cosas sencillas que volveré a hacer cuando esto termine. En casa practico mis rutinas de siempre. Simples y honestas.

      Estar solo es bueno. Tener pasiones que hacer en soledad es bueno. Leer. Escuchar música. Escribir, o componer como @ailian . Yo dibujo por trabajo. Dibujo por placer.
      A mi esta normalidad me ha confirmado que vivo como quiero vivir, y que tengo muy acotadas y concretadas las personas con las que deseo pasar tiempo.

      No es que ahora nos sorprendamos. Lo de antes era la mentira.
      1. @Tuatara Yo anhelo el aburrimiento. El tener un rato en soledad, para poder dedicarme a mis mierdas, o a nada.
    3. @kekobola la sorpresa como valor vital, es uno más de los componentes de la fantasía del modo de vida de las sociedades occidentales.
      El vivir continuamente sobreexcitados, continuamente entretenidos, huir del aburrimiento, obtener gratificación instantánea continuamente...

      De todas formas, a día de hoy, inventarse un hobby o afición es tremendamente fácil. Es cuestión de buscar algo que te produzca un mínimo de curiosidad, y hay innumerables fuentes de recursos para ir avanzando.
      Eso sí, toda buena afición requiere esfuerzo y dedicación. No hay gratificación instantánea, ni "sorpresa".
      1. @kekobola no se, yo sigo llenando el dia de cosas que me llenan y me ilusionan. E intento tener todo el contacto posible con mis amigos y familia, De hecho en parte estoy agradeciendo tener tanto tiempo libre porque he recuperado aficiones a las que no les podía dedicar el tiempo que necesitan.

        No se, creo que es fácil caer en la apatía y luego es muy difícil salir de ella, pero eso lo he visto ahora y antes de la pandemia. Es importante llenar la vida de cosas que te ilusionan y apasionan, y ahí si que no hay trucos mágicos: probar y probar hasta que las encuentras. Una vez que tengas unas cuantas de esas cosas, esa propensión a la sorpresa crece exponencialmente, porque cada día hay algo nuevo.
      2. @harapo @kekobola
        Me gusta ver cosas nuevas, pero lo que me hace "feliz" es una rutina cómoda que no me exija llegar a un resultado, estar en una especie de anestesia emocional, a la que llamo ni happyflower ni llorera.
        Las emociones fuertes me agotan.

        Por cierto, ¡Buen día!
        Quedan 9 días para el puente de diciembre.
      3. @kekobola A mi parecer este año lo que más ha dejado reflejado es quienes somos verdaderamente y quienes están ahí y quienes no, quien impone su visión y quien no.

        Para mi 2020 es el año del lavado de cara, fuera maquillajes.

      menéame