edición general
  1. @nando58 Como padre puedo entender la sobrecarga emocional que produce estar al cargo de dos criaturas, así como la problemática hormonal de la adolescencia (para padres e hijos). Muchos de esos comportamientos son adquiridos y, tristemente, pasados de generación en generación pues probablemente la propia madre haya sufrido así en manos de sus padres.

    Como solución, recomendarte un poco un batiburrillo de lo que comentas. Prueba a adoptar una táctica pasiva-agresiva cogiendo en un aparte a los dos vecinos (implicando al padre) cuando os crucéis en el portal, y explicando que vuestra hija pasa miedo con los gritos (se oye todo) que oye, y preguntandoles muy educadamente si por el bienestar de sus hijos sería adecuado llamar a la policía (exposición vecinal) en estos casos, como están sugiriendo los vecinos (no sois los únicos). Esto, con suerte, provocará un cortocircuito en la cabeza de los cónyuges, que pasaran del "que lo oigan todos" al "que se oye todo, ojo que nos pasa factura" y moderarán los gritos. A veces la gente grita por notoriedad y no lo buscan.

    Pero también te pueden tocar unos vecinos quinquis y empezar así una guerra, mucho tacto y suavidad.

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