OCIO, ENTRETENIMIENTO, HUMOR

No, la «bufantoína» no existe: puntualizaciones ante la cobertura mediática del caso de Nacho Vidal

#9 Voy a intentar explicarlo desde mi experiencia y lo mejor posible.
Cuando te emborrachas, pierdes el control de tu cuerpo. Pierdes el equilibrio, tienes lagunas mentales, ves doble, no te encuentras bien físicamente etc. A mi eso no me ha pasado con el LSD. Lo que sí he experimentado es que los sentidos se "interconectan". Un ejemplo que puedo darte es que en uno de mis viajes yo podía tocar los colores. El blanco era suave y mullido, el azul era frío y húmedo. Es muy difícil tratar de describirlo porque son experiencias muy personales (cada viaje dista un mundo en una misma persona, imagina de una persona a otra).
No considero que el cerebro esté en el peor momento para fiarse de él, porque como digo, no hay pérdida de control. Con el alcohol, aunque tú pienses que estás bailando como Nureyev, tu cuerpo está haciendo otra cosa distinta. Eso no pasa con el LSD. Para mi, es como si la droga "reconfigurara" mis sentidos. Los ojos ya no sólo te sirven para ver, ni el tacto solo para tocar.
Espero que te haya ayudado mi explicación, aunque, como digo, es complicado poner en palabras.

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