EDICIóN GENERAL

Denuncian una “brutal agresión” a la directora del IES Saltés de Punta Umbría

#12 Y mientras actúa la justicia contra el menor, ¿cómo lo controlas?

Luego ves casos de padres que tienen que entregar a sus pequeños animales a los servicios sociales, porque ya no pueden controlarlos.

La violencia es detestable, más aún contra los más débiles, pero la violencia contra los abusones, porque esto va de abuso, no es una forma de solucionar el problema, es una forma de atajar una situación, en un momento determinado y siempre como último recurso.
#12 Madre mía los del mundo de yupi. Os hace falta convivir con gente que amenaza vuestra integridad constantemente y se pasas las leyes por el forro, a ver si sigues siendo tan buen ciudadano.
Una animalada, en muchas ocasiones, se arregla con un guantazo para bajar humos. En pocas te has visto de verdad. Estos profesionales no pueden hacerlo porque se les cae el pelo, y la niñata lo sabe.
#32 Tienes razón, ¡tenemos que hacer todos como la alumna del artículo! :palm:
#100 Lo que si debes hacer es mejorar tu comprensión lectora, o mejorar el nivel de troleo, sea el que sea tu caso.
#45 Siempre es mejor que darle de hostias a una menor.
#12 Tranquilo que tarde o temprano te pondrán derecho.
#12 Las reglas del Estado de Derecho también contemplan la legítima defensa, no sólo sobre la integridad personal del "defensor", sino también sobre la integridad personal de otras personas: art. 20.4 CP "El que obre en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguientes:
Primero. Agresión ilegítima. En caso de defensa de los bienes (...)
Segundo. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.
Tercero. Falta de provocación suficiente por parte del defensor. "

También es verdad que a poco que uno tenga algo de experiencia vital, sabe que defender físicamente a esa docente en ese caso le va a llevar a juicio penal, aunque luego se demuestre/declare su exculpación, pero ya entras en el campo de la valoración del fiscal y el juez.

menéame