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Habla el padre de Lucía, la niña enterrada viva en hormigón

El problema de la justicia en España, es que trata de hacer cualquier cosa menos justicia. Sentencias así, que ya digo que 40 años parecen mucho, pero no lo son tanto, y como dicen por ahí, buen comportamiento, un abogado lúcido, una recomendación de un funcionario... y todos sabemos que sí, que se pueden hacer milagros, y esos 40 años ni siquiera son al completo.

Osea, que de una injusticia hacemos una todavía mayor.
Porque la justicia española tiene varios problemas muy graves y nadie soluciona:
1.- La proporcionalidad y demás sandeces y mierdas, no es más que un montón de eufemismos para terminar protegiendo al delincuente. Además, se la pasan por el forro cuando es un policía el que ha abierto seis cabezas en una manifestación. ¿Proporcionalidad? ¿Donde?

2.- Está enfocada a la reinsercción: Y esto creo que es culpa del puto cristianismo de los cojones, que no contento con arruinar varios siglos de nuestra historia, y por varios me refiero a bastantes, todavía se ve que como sociedad le debemos algo al parecer y han metido mano hasta en como se enfoca nuestra justicia. La mierda del poner la otra mejilla y demás sandeces, y que todo el mundo merece una oportunidad, aunque seas un violador de niños, dos minutos antes de morir te arrepientes y ale, todos estos gilipollas te sonríen y te abren la puerta de su cielo. La madre que que los parió a estos subnormales... y sí, son subnormales incapaces de diferenciar su trabajo de su religión, y así califico y seguiré calificando a quienes hagan eso, entre otras cosas.

3.- Las estructurales: Lentitud exasperante, diferentes sentencias y criterios, los jueces cuando les interesan se limitan a las leyes y cuando no las "interpretan" como les sale de los cojones, los sistemas informáticos sólo sirven para ponerte multas rápido, ...

4.- La ausencia total de sentido común: Y a mí parecer, este es el más grave de todos. La mayoría de las veces ni las leyes ni las sentencias tienen nada que ver con el sentido común, son dictadas para un mundo paralelo que nada tiene que ver con el nuestro. Órdenes de alejamiento estúpidas dictadas por estúpidos, críos que son obligados a ver a progenitores/as condenados por maltrato, y una infinidad de casos más que sinceramente, da la sensación que ahí en los juzgados, sólo trabajan chapuzas y sinvergüenzas, porque en cualquier otro trabajo en el que sí se responde ante la sociedad (la justicia se suele creer por encima hasta de ésto), la inmensa mayoría estarían en la calle, y en cambio se saca pecho ante las críticas, y se esgrime un "son mis normas, mis leyes, y mis mierdas, y lo otro es la ley de la selva" y así tan anchos, tenemos que seguir callados y viendo desfilar casos como estos ante nuestros ojos. Circulen, no hay nada que mejorar, aquí es el único trabajo del mundo en el que todo se hace perfecto...

5.- Nos dicen lo contrario y nos lo venden, pero, La justicia sí es vengativa, y lo es precisamente con aquellos inocentes (y esto lo recalco) que hasta los cojones, hartos, o sin ninguna esperanza en ella (percepción totalmente justificada por los puntos de esta lista por ejemplo), deciden hacer lo que la Justicia no hace, Justicia. Y vaya por dios, resulta que en realidad sí que funciona cuando les da la gana. Entonces sí, la Justicia se muestra implacable, tiene mil y un vericuetos para ajusticiar, sin piedad y con una contundencia y sin un tiemble de pulso que ya nos gustaría ver en estos casos. Entonces sí, todo es agravante, que si premeditación, que si a sangre fría, que si no encendió las luces ni tocó el claxón... entonces sí, ves que a alguien se le cae el pelo, y con tristeza y encogiendo los hombros, te divorcias definitivamente de eso que algunos llaman Justicia con una frase que debería llamarnos a la reflexión de que algo muy grave pasa y no se está solucionando: "Yo habría hecho lo mismo".

Pero no, es mejor hacer oidos sordos, no reconocer ningún problema y achacar a una sociedad "inculta y atrasada" las críticas que se viertan sobre tu trabajo.

No hace mucho critiqué a la Justicia y me respondieron con una repugnante frase hecha:
"que peligrosa es la ignorancia"

Me habría gustado contestarles que muchísimo más peligrosa es la soberbia.

menéame