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Viking Canadair 515: el «botijo» apagaincendios llega al siglo XXI

Uno de estos me pasó por encima muy cerca estando de paseo por la playa.
La sensación de gigante inmisericorde que te deja es brutal.
Mucho se habla del avión, con razón.
Pero no lo suficiente de los pilotos.
Tiene que ser muy, pero que muy difícil pilotar un avión con todo el peso que suponen las pelotas de acero fundido que gastan.
#6 Un gran amigo mio pilotaba una avioneta antiincendios años ha. Las cosas que me contaba (térmicas, cables, el calor del propio incendio...) me ponían el vello como escarpias. Que pelotas de acero como dices.

menéame