EDICIóN GENERAL

Amores de juventud: el SEAT Panda

#3 eso te pasa por comprarte el lujo de un motor trasero
(Ya digo que hice por gastar poco, no que gastara eso)
#4 El 127 es motor delantero. 900cc.
#5 no hubo con trasero? A ver, a ver. igual me confundo con el 850 (era un enano)
#6 El que tenía el motor trasero era el SEAT 133 (el primer coche que tuve, en cuanto me saqué el carnet me lo pasó mi madre que estaba hasta el gorro de hacer de taxista).
#13 Ostras, sí. Ya no me acordaba. Era como el 127, pero más antiguo, no?
Al decirme 133 lo primero que se me pasó por la cabeza fue el 131 (nada que ver, claro) y no recordaba.
Gracias a ti y y a Google!

Cc #4 goto #13
#14 Tal que éste... Y la tralla que aguantó, hasta que lo "arrugué".  media
#15 te falló el ABS? loool

(Dejando la broma, espero que no te pasara nada)
#16 A mí no, pero el coche y la palmera...
#17 Jajajajaja. Madre del amor hermoso. Venga, un saludo :-)
#5 Estaba mirando y sí, claro que tienes razón :glups:
Recuerdo el 127 Fura que era como el más moderno con plásticos (juraria que ni lo he conducido) De coches de esa época los únicos que conduje muchos más adelante fueron un Escarabajo (el ruido del motor era precioso; no andaba mucho o nada) y el 600: me encantó ir sentado ahí abajo, era como un juguete.
#5 El 127 es Dios, menudo sonido ese 900cc sonaba a moto subia hasta 7000 y por caminos de tierra era una maravilla trompeando... luego tuve un panda y al primer tirón dd freno de mano pensaba que volcaba comparado con el 127... que paso atrás!

Por no hablar de la penosa, muy penosa estabilidad del panda y los frenos o el asienro trasro que era una hamaca con dos palos...
#8 Yo casi me da algo el día que me lo quité pero llevaba temporadas que se tiraba medio año sin arrancar en la puta calle y al primero que mostró interés se lo vendí por la transferencia y 50€.

Era un SEAT 127 LS 5p beige metálico con ruedas de 155 que andaba como la madre que lo parió. Los viajes que me he pegado con él. Recuerdo la única vez que fui al Salón del Manga que en el viaje de vuelta estaba tan cansado que al repostar me dejé el tapón del depósito en una gasolinera (creo que tuve que parar tres veces entre la ida y la vuelta).

menéame