EDICIóN GENERAL

Así manipula La Sexta y Ferreras las declaraciones de la alcaldesa de Vic

En el nótame he transcrito el discurso entero, cambiando solo las procedencias. Lo pego aquí por si a alguien le interesa leerlo sin ganas de hacerse el superofendido por algo que es lo más normal.

En España, históricamente, tierra de inmigración y acogida, la lengua castellana ha incorporado siempre nuevos hablantes. Atendiendo a los flujos migratorios provenientes de todo el mundo que tenemos en España, la lengua castellana es un importante valor de integración y hay que garantizar el acceso a su aprendizaje, su uso como elemento de cohesión social y como generador de oportunidades. Ahora bien, ¿qué pasa? Pues que una costumbre y gran defecto de muchos hispanohablantes es cambiar la lengua, es decir, pasarse directamente al inglés cuando el interlocutor que tienen delante les parece exranjero o simplemente no habla castellano. Hay una confusión existente entre los hispanohablantes que perjudica gravemente a nuestra lengua. Piensan que dirigirse a alguien en inglés es un acto de respeto. Y no es así. A menudo, cuando cambiamos de idioma, evitamos que quienes quieren aprender no puedan hacerlo. El castellano es una lengua de acogida que hermana, que ofrece oportunidades en el país en que vives. Ahora bien, si esta no consigue seducir a nuevos hablantes y hacerse habitual entre ellos, cada vez será más difícil que el castellano crezca. Hemos de concienciar a los españoles autóctonos que hayan nacido fuera que es necesario aprender el castellano y poner fin a la costumbre muy presente en determinadas zonas del país de expresarse en inglés con cualquier persona que por su aspecto físico o por su nombre no parezca española [indignación en la sala]. El pasado septiembre se presentaba la iniciativa «No me cambies la lengua». Una campaña impulsada precisamente por personas recién llegadas que defienden la lengua que nos une, que nos iguala, que nos hermana: la lengua castellana. Además de pedir condiciones favorables para facilitar el acceso al castellano, la iniciativa quiere concienciar a los hispanohablantes para que no cambien la lengua cuando creen por el acento o por los rasgos físicos que el interlocutor no ha nacido en España. Por todo esto, la pregunta que le formulo, Concejala, es: ¿cuál es la valoración del Gobierno sobre el programa «No me cambies la lengua»?

Y ya está, no hay más. El que insiste en creer que esta señora ha dicho algo de un gen, o fenotipo, catalán, o está hablando de diferencias ópticas entre castellanos y catalanes no lo ha entendido, o lo que es peor, está actuando.

La iniciativa No me cambies la lengua tiene años ya, y viene precisamente de que muchos extranjeros sienten que les tratan con una deferencia que en el fondo no les ayuda o con cierto paternalismo asumiento que no saben catalán, o que no les interesa aprenderlo.

menéame