EDICIóN GENERAL

El Ejército empieza a prohibir internet y el uso del móvil en las bases: no quiere más filtraciones

#100 Cierto. Yo estuve en Torrejón de Ardoz 1981. Y si, los oficiales que salían de cocina, lo hacían con un coche nuevo.
Toque de retreta un viernes por la noche. Se leía el menú del sábado: desayuno café con leche galletas mantequilla mermelada. Comida, paella pollo con patatas vino o cerveza yogurt de chocolate. Cena tal y tal... <-- por poner un ejemplo, ya no me acuerdo.
Venia el camión 'militar' con los suministros, y a la puerta de la cocina ya estaba un brigada 'oficial de cocina' esperando con una furgoneta suya citröen 2CV. A los primeros soldados que pillaba por allí, les mandaba cargarla. Se llevaba las botellas de vino, cervezas, yogurt... todo.
Ese día, sábado, en la cocina se ponía una olla de 300L. de agua a ervir, avecrem, sal, ajos, huevos y los chuscos del día anterior echos migas. Y eso se comía ese sábado, sopa de ajo creo que lo llamaban.
Hasta que un día vino un abuelito que había pinchado una rueda de un viejo SEAT 1430 y se paro en el cuartel para que le reparasen el pinchazo. Yo como soldado de guardia tuve una discusión con él que ahora no viene a cuento.
Ese abuelito resulto ser el Capitán General don Manuel Gutiérrez Mellado. Mientras le ponían el parche, él se paseo por todo el cuartel. Al día siguiente había un montón -entre sargentos, alférez, brigadas y tenientes- arrestados en acuartelamiento durante un buen tiempo.
#113 Yo estuve en intendencia, en Burgos, y allí se hacían diferentes trapiches. El nº1 era, yo iba todos los días al mercado en burgos, y en un puesto me extendían una factura de 30.000 pesetas de entonces, cada día 30.000 pts, de garbanzos p.e., y en vez de los garbanzos me daban 30.000 pts en billetes, y con eso hacía otras compras que me facturaban, eso ya suponen 700.000 pesetas de entonces al mes, limpias de polvo y paja.
Otro de los trapiches era que facturaban diariamente sobre 250 comidas al ejército y nunca se cocinaban mas de 100. Otro era en el bar de oficiales, cada semana venía un repartidor y dejaba cajas y cajas de botellas de whiskey, e inmediatamente se acercaban mandos al cuartel a llevarselas en el maletero, excepto unas cuantas que se las bebían en el cuartel cuando estaban de guardia. Otro era que el finde aparecían muchos de los mandos con su vehículo particular a llenarle el depósito en el acuartelamiento. Al comandante al mando del cuartel y a un capitán les pillaron vendiendo equipamiento militar en el exterior, y el borrachín del comandante se pegó un tiro en el juicio.
Y así podría seguir con muchos ejemplos, y eso que fuí un triste soldado raso.

menéame