EDICIóN GENERAL

Todo sobre ‘Laocoonte y sus hijos’: una obra maestra en mármol del periodo helenístico

Príamo, rey de Troya, quería afianzar y perpetuar su poder en la ciudad. Para ello, contrató son los hijos de Lacoonte, los artistas Atifante y Timbreo, la construcción de una estatua ecuestre de proporciones titánicas que le inmortalizara en la plaza de la ciudad. Para poder comprar el mármol del que estaría hecha, le pidieron un adelanto del precio del trabajo. Príamo les dió mucho más dinero del que habían pedido de adelanto, pero puso como condición que la estatua debería estar realizada a su gusto en el plazo de un año, pasado el cuál, el dinero adelantado se convertiría en un préstamo del que Lacoonte sería avalista.

Con el mármol de la mejor calidad, los hermanos le hicieron una hermosa escultura. Peroe no agradó a Príamo por no ser lo suficientemente majestuoso. La segunda, hecha con otra partida de mármol de menor calidad, fue rechazada también porque ser poco arriesgada. La tercera, hecha con los restos que quedaron por el taller de las anteriores, por no ser de la talla adecuada.

Lacoonte, preocupado porque Príamo se estuviera aprovechando del esfuerzo de sus hijos, se dirigió al palacio a pedir explicaciones de su triple negativa. Príamo le negó audiencia con el pretexto de que ese era un tema que únicamente competía a sus hijos.

Para poder pagar una tercera partida de mármol, Lacoonte hipoteca su propia casa, y con el poco dinero que consiguen compran un enorme bloque de mármol de muy mala calidad, muy frágil y entreverado, que sería muy arduo de trabajar.

A punto de vencer el plazo, entregaron la cuarta escultura, un hermoso caballo rampante de dimensiones épicas, y tan grande que habrían de quitar las puertas de Troya y derruír parte de la muralla para poderla meterlo en la ciudad. Príamo, al verlo en la plaza hizo un gesto de desidia que desesperó a los dos hermanos.

Lacoonte, viendo el engaño de Príamo, que de esa fácil manera se había hecho con las tres primeras estatuas y llevaba camino de quedarse también con su casa, apuntó y disparó una flecha de punta de bronce contra la veta principal de la estatua, y el corcel se quebró y se echó a perder.

En venganza, Príamo conmino a Poseidón, que le era deudor por la injusta muerte de su padre Lameodonte, para que enviara a las dos serpientes marinas, Porces y Caribea contra los hijos de Lacoonte. Pero Lacoonte, avalista de ambos, se interpuso y así Porces, la hipoteca de su casa, comenzó a devorarle por un brazo mientras Caribea, la deuda por el adelanto, le comía la pierna.

Me acabo de inventar esta bonita historia para demostrar que no está dicho todo.
#4 Qué cabrón. Toma votazo positivo.
#4 pues totalmente verosímil xD
#4 Pues te ha quedado muy bonita. Si un día me planteo crear una nueva religión, te llamaré para que me escribas el libro sagrado correspondiente :-P
#4 La historia que emocionó a Spielberg.
#4 Bravo, el artículo es una mierda y màs visto que el TBO. Al menos tenemos tu comentario.
#4 y yo pensando que no me sonaba de nada xD Homero estaría orgulloso :hug:

La "verdadera" historia no se explica en el meneo, y de hecho la versión más conocida no se nombra, la de que cuando el sacerdote intuye que el caballo es una trampa, Atenea (y no Poseidón) le manda serpientes marinas para matar a sus hijos, y su padre también acabo preso de ellas al intentar rescatarlos.

Se decía que era Poseidón por enviar serpientes quien había mandado el castigo por sentirse engañado por el rey troyano Laomedonte quien prometió una recompensa generosa si le ayudaban a izar las murallas alrededor de la ciudad. En realidad, Atenea uso ese castigo para hacerse pasar por Poseidón para que la gente no sospechara del caballo de Ulises.

menéame