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Tenebroso Dugin, el cerebro que inspira a la extrema derecha mundial

#63 Curioso, en mi adolescencia, un grupo de amigos nos infiltramos en todas las sectas de nuestra provincia que pudimos, religiosas, políticas, económicas, ocultistas, no por convicción, desde luego. Desde que leí este meneo he estado pensando en Nueva Acrópolis y cómo desde el juicio a JAL pasaron, si no a la semiclandestinidad, a hacerse más discretos.
Gracias por los enlaces, les echaré un ojo más atentamente en otro momento, ahora lo cotidiano me reclama.

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