edición general

Tenebroso Dugin, el cerebro que inspira a la extrema derecha mundial

Los fascistas intelectuales (…), por lo general jóvenes febriles, demacrados, torpes, pero muy leídos (…) vagaban por ahí con grandes mochilas de escolar y se reunían en pequeñas librerías esotéricas, desarrollando nebulosas teorías sobre los templarios, Eurasia o los rosacruces. Con frecuencia acababan convirtiéndose al islam

Vamos, la imagen que han dado los fascistas toda la vida.

menéame