EDICIóN GENERAL

La condena a prisión por tuits machistas reaviva el debate sobre la prisión como límite a la libertad de expresión

#2 Ni trabajos sociales ni hostias. No quiero vivir en un mundo en el que se me pueda imponer una condena (del tipo que sea) por ser gilipollas, facha, misógino, comunista, racista, antisemita, antimenéame, me cague en el PP, en los putos muertos de los rojos de la guerra civil o en los negros, celebre la muerte de Carrero Blanco o me cague en los fetos abortados de todas aquellas mujeres que han tenido que abortar.

Las condenas por decir cosas, que sean solo aplicables a las amenazas directas y personales, lo demás es libertad de expresión. JODER.

JOOOOODER. Qué mundo de locos.

menéame