EDICIóN GENERAL

'Un conejo siempre tiene que correr': los Agentes Forestales españoles temen por su vida después de un doble asesinato

Que el monte no está vigilado es MENTIRA. Por lo menos en Catalunya el Cos d'Agents Rurals ha crecido en los últimos años. Se convocaron oposiciones en 2014, 2016 y de nuevo este año 2018. El problema que aquí se expone no es si el campo y la fauna está o no vigilado, si no los peligros a los que se exponen todos los agentes forestales de origen distinto al intrínseco de su profesión. Es inaceptable que deban asumir el riesgo de que un chalado les pegue un tiro para evitar una multa. Eso no debería formar parte, nunca, de los riesgos de su actividad en defensa y protección del medio natural y rural.
Y el principal culpable de esta situación, una vez más, son la administración pública en primera instancia y la propia sociedad de forma "subsidiaria". Porque no nos engañemos, la sociedad no está evolucionando precisamente a mejor en cuestiones de respeto y tolerancia hacia la administración pública (fruto muy probablemente de la imagen que transmite la propia administración de si misma).
Si no se endurecen las penas, si no se deja de hacer la vista gorda, si no se le otorga la autoridad que merecen a estos agentes, si no se persigue judicial y administrativamente a los delincuentes ambientales, los forestales están perdidos. Su frustración ya es grande, y más que lo será si se siguen sintiendo indefensos. Porque lo que es su trabajo está indudablemente bien hecho, y demasiado a veces para los medios con los que cuentan...

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