EDICIóN GENERAL

Detenida por dar un cachete a su hija de 10 años que volvió dos horas tarde del colegio

Me gustaría a ser posible preguntarle a usted, señor #136, así como al señor #107, qué harían en situaciones de este tipo. Es decir, supongamos que han probado el sistema de recompensas, y que, si bien ha funcionado en otros casos, para éste no ha terminado de servir, o directamente no ha tenido efecto. Supongamos también que han intentado razonar de una u otra forma —entendiendo que se trata de una joven de 10 años y que, como tal, no razona de la misma forma que un adulto—, incluso que han logrado convencerla aparentemente, pero luego llega el momento y vuelve a desaparecer un rato después de clase. Ya han probado otros métodos como privarle de algún bien no necesario y alguna otra acción similar. Supongamos, asimismo —debemos suponer muchas premisas pero son situaciones que han ocurrido y que pueden ocurrir— que el tiempo que la niña desaparece corre peligro, que no saben a dónde va o que incluso sospechan que puede tratarse de algo peligroso, pero como desaparece en momentos aleatorios, no pueden predecir cuándo será para estar allí en ese momento. La niña es consciente de que a los padres no les gusta y que lo consideran algo malo, pero ella no es consciente del peligro y cree que simplemente exageran o, sin creer que exageran, cuando llega el momento no tiene el instito de peligro que le haga inhibirse de realizar esa acción.

¿Qué harían en esas circunstancias?

Por si acaso, no me malinterpreten, debo aclarar que no se trata de una pregunta que esconda ironía alguna y que pretenda insinuar de algún modo que hay veces que no queda más remedio que emplear la violencia o algo similar. En absoluto, es una pregunta que simplemente espera una respuesta sincera, sea la que sea, y que es preguntada con la misma curiosidad con la que podría preguntarles un marciano que llega a este planeta y que, tras observar situaciones que escapan a su entendimiento, quiere saber cómo se desenvuelven los individuos de la especie en esas situaciones. Imaginemos que queremos llevar hasta el final el —en mi opinión bastante acertado— lema de Salvor Hardin, primer Alcalde de la Fundación en la saga del mismo nombre escrita por Asimov, enunciado como «la violencia es el último recurso del incompetente», que se descarta por tanto hasta un cachete por flojo o simbólico que éste sea —que el señor #107 sí parece admitir como último recurso, pero que queremos evitar en este supuesto—, y que se encuentran en una situación en la que todo lo demás ha fallado y donde además existe peligro para la integridad de su hija. ¿Qué harían en ese caso?

Gracias por su respuesta y un cordial saludo.
#183 Yo entiendo el caso del cachete de la madre, y seguro que eran más nervios que ganas de castigar a su hija. La chica en efecto no sabe donde se mete ni la preocupación que causaría a su madre, pero a esa edad son curiosos por naturaleza y no conocen el miedo. Quizá se metió en un sitio que no debía y luego se perdió. Si es un caso aislado hablaría con ella después de haberme tranquilizado y no le daría importancia. Pero habría que ver otros factores, como por ejemplo ¿cómo es que una niña de 10 años sale sola del colegio? Yo a mi hija no le dejé volver sola a casa hasta los 12 o 13 años, y eso que el colegio estaba al ladito de casa. A los 10 años yo creo que la madre o algún familiar debería ir a recogerla. Es muy pequeña para volver sola a casa.

Así que repito, no me gusta aplicar violencia de ningún tipo a un menor, porque se le inculca el miedo y se le mina la autoestima. Prefiero el trabajo más intenso y que el menor coja confianza y autoestima.

Pero aquí el problema es que la niña no debería volver sola a casa con 10 años. Vamos, es mi opinión.
#183 Siempre me ha llamado la atención cómo (por suerte) la violencia contra la mujer está tan mal considerada socialmente y la violencia contra los niños no. Incluso el maltrato animal parece más castigado socialmente que el maltrato a los niños. Supongo que es un lastre que nos queda de tiempos pasados, quizá porque ha habido pocas campañas en contra del maltrato infantil. Y sí, señores, pegar una cachetada o dos a un niño, o tirarle una zapatilla a la cabeza, es MALTRATO infantil. Otra cosa es que yo defienda que a todo padre o madre que dé una cachetada a su hijo o hija haya que meterlo en la cárcel o quitarle la custodia. Separar a los niños de sus padres es algo bastante grave, que puede ser más contraproducente y traumático que una cachetada, claro. Así que creo que eso se debe reservar para casos muy extremos. Pero pegar a los niños está mal. Muy mal, señores. Y me gustaría que en unos años todo el mundo estuviera de acuerdo en esto. Un niño no se puede defender físicamente, tampoco tiene fácil hacerlo verbalmente, es complicado que te pueda denunciar... Está a merced de sus cuidadores. Pero eso no quiere decir que sean un objeto, o que una torta o una paliza sean tolerables. Y sí, es muy difícil criar a un niño. Pero, como dicen por ahí, si no sabes torear (o en este caso, si no tienes paciencia o ganas), para qué te metes, Manolete.

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