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Nosotros no parimos

Yo me eduqué en un colegio de monjas y he sido bastante antiaborto. Pero poco a poco después de pasar por embarazos, partos o cesáreas, sé muchas cosas que antes no sabía.
Conozco la montaña rusa emocional que supone un embarazo, un parto o un postparto; conozco la angustia de pensar que el hijo que tienes dentro puede tener una discapacidad grave; sé que como por edad o por dinero no vas a poder tener más de 1 ó 2 te gustaría poder ofrecerles las mejores condiciones posibles; sé que nadie que no haya sido padre (en activo) tiene la más remota idea de lo durísimo que es tener dependiente de ti a una personita las 24 horas del día (especialmente las horas de la noche), más duro que absolutamente nada de lo que hayas hecho; sé que es durísimo, pero no me quiero ni imaginar cómo es tener que hacerlo en solitario. En esta sociedad tan extremadamente individualista tener un hijo es casi un suicidio social, por no hablar de que las labores de crianza no están nada reconocidas (trabajo no productivo).

Por todo ello, no es que esté a favor del aborto y no sé quien tiene que decidir, pero sí que sé que señores de traje que nunca se han visto en estas situaciones ni se verán NO son los que tienen que decidir.

menéame