EDICIóN GENERAL

¿Por qué no se limitan las modificaciones en los libros de texto para que puedan reutilizarse?

¿La solución? Obvio: existen lectores de archivos digitales. Son más cómodos que el papel, más ecológicos y sólo hay que pagar el coste del aparato. Pueden introducir cambios incluso todos los días, porque no hay problema para actualizar el dispositivo. ¿El problema? La mafia de siempre, que no quiere renunciar a hacer pasta.

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